4067
m² totales
52
módulos prefabricados
2021
Año
20
semanas de obra
Eficiencia operativa, flexibilidad funcional y una arquitectura orientada al bienestar.
El Edificio Hospitalario Polivalente del Parque Sanitario Pere Virgili, vinculado al Hospital Universitario Vall d’Hebron, representa una infraestructura clave dentro de la estrategia de respuesta del sistema sanitario ante situaciones de emergencia como la pandemia de la COVID-19.
Concebido con criterios de alta exigencia técnica y operativa, el equipamiento se ha diseñado para garantizar capacidad de adaptación y respuesta ante diferentes escenarios asistenciales. El proyecto combina eficiencia operativa y flexibilidad funcional con una arquitectura pensada para mejorar las condiciones de atención y el bienestar de las personas. Esta infraestructura refuerza la capacidad del sistema sanitario para afrontar retos presentes y futuros, integrando soluciones constructivas que permiten la evolución de los espacios según las necesidades asistenciales.

Obra __ Edificio Hospitalario Polivalente Parque Sanitario Pere Virgili
Ubicación __ Barcelona
Año __ 2021
Espacios __ 4.067 m²
Duración de obra __ 20 semanas
Promotor __ Servicio Catalán de la Salud
Arquitectos __ PMMT
Una respuesta arquitectónica ante una emergencia global
El edificio fue impulsado por el Servicio Catalán de la Salud como parte de una estrategia para reforzar la red sanitaria catalana ante situaciones de crisis. El proyecto se enmarca dentro del modelo I-COVID PMMT COMPACT HOSPITAL, desarrollado por el estudio PMMT a partir de un proceso de investigación posterior a la pandemia, con el objetivo de crear infraestructuras hospitalarias modulares, rápidas de ejecutar y con capacidad de adaptación funcional, conectadas a los hospitales existentes.
La construcción del edificio se desarrolló en un plazo de 20 semanas mediante sistemas industrializados off-site. La estructura se basa en 52 módulos prefabricados —13 por planta— de 4,98 × 15 m, fabricados fuera de obra y posteriormente transportados y ensamblados en el lugar de montaje. Esta metodología permitió reducir los tiempos de ejecución y garantizar un elevado control de calidad en los acabados y en los sistemas constructivos.
Planificación Lean y gestión colaborativa
La ejecución del edificio se desarrolló siguiendo criterios de Lean Construction, con una planificación detallada y un seguimiento continuo de las diferentes fases del proyecto. La coordinación entre todos los agentes implicados y la realización de sesiones periódicas de seguimiento permitieron optimizar los procesos constructivos y garantizar el cumplimiento de los plazos y los estándares de calidad previstos.
Un edificio compacto, escalable y funcional
El equipamiento ocupa una planta de 975 m² y dispone de una superficie construida total de 4.067 m² distribuidos en altura. La planta baja integra los espacios de triaje y accesos diferenciados, mientras que las tres plantas superiores están destinadas a unidades de cuidados intensivos con una capacidad de entre 24 y 36 camas cada una.
El diseño funcional de las plantas de UCI permite que cada unidad pueda operar tanto en configuración convencional como en modo de emergencia. La transformación entre ambas configuraciones se puede realizar en aproximadamente 24 hores, sin necesidad de modificar la estructura ni las instalaciones del edificio.
Una infraestructura preparada para la adaptación futura
El proyecto incorpora diferentes estrategias orientadas a garantizar la flexibilidad y la evolución de los espacios a lo largo del tiempo. La estructura modular del edificio, con crujías dimensionadas para asumir diversos usos sanitarios, facilita la adaptación funcional según las necesidades asistenciales.
El diseño incluye ventanas paramétricas que permiten reorganizar con facilidad las divisiones interiores, así como instalaciones preparadas para adaptar los espacios a futuros usos como consultas externas o áreas de hospitalización convencional.
Las habitaciones, concebidas inicialmente para un contexto pandémico, disponen de una capacidad variable de entre dos y cinco camas, lo que permite su sectorización posterior y una gestión flexible de los espacios asistenciales.
Integración urbana y bienestar de las personas
El edificio se implanta con el mínimo impacto urbanístico, paralelo a la calle Esteve Terradas y aprovechando la pendiente natural de la montaña de Vallcarca. Su volumetría, proporciones y acabados, con predominio del color blanco, establecen una relación coherente con el entorno del Parque Sanitario Pere Virgili y con los edificios existentes.
El diseño arquitectónico pone el bienestar de las personas en el centro, incorporando luz natural y vistas en todos los espacios, incluidas las unidades de cuidados intensivos y los baños. El proyecto también integra sistemas de iluminación ambiental regulable y materiales cálidos, como la madera, así como elementos gráficos inspirados en la naturaleza en los revestimientos interiores, con el objetivo de generar un entorno más amable y alejado de la imagen hospitalaria tradicional.
Circuitos asistenciales seguros y eficientes
La distribución funcional se basa en circuitos claramente diferenciados, con dos núcleos de comunicación vertical destinados respectivamente a circuitos limpios y circuitos sucios. Esta organización garantiza la separación de los flujos e incorpora espacios de transferencia dimensionados para facilitar la logística de personas, materiales y tareas de mantenimiento con criterios de seguridad y eficiencia.
Reconocido por la profesión
Este edificio constituye una referencia en arquitectura sanitaria contemporánea y un ejemplo de rigor técnico en la ejecución de infraestructuras hospitalarias. El proyecto ha sido reconocido con diversos premios y distinciones que ponen en valor su calidad arquitectónica.









